Desperté un día muy triste... además de haber terminado con mi novio en unas circunstancias absurdas y hasta cierto punto trágicas no sabía qué hacer, a quién llamar... con quién desahogar todo lo que sentía...
Amigas? si, si tengo. Seguro tenía? Repasé mentalmente mi lista de amigas... sabía que estaban ahí, en algún lugar tenían que estar!! Por algo tenían ese título, con cada una había compartido momentos y etapas de mi vida especiales, que seguramente habían sido mejores gracias a su compañía.
En eso... varios flashasos en mi mente: yo cancelando citas... postergando llamadas... poniendo pretextos tontos para no estar "ahí". Y es que tenía que vivirlo ¡A quien no le ha pasado! El estar enamorado y centrar tu mundo, tiempo y atención 2000% en esa persona que es o crees que es tu media naranja! A mi me pasó...
Y es que cada cosa tiene su lugar y su espacio: la familia, el amor (ya sea el verdadero o el de por mientras) y desde luego tus amigas, todos son imprescindibles, y en verdad es posible dar su espacio a todos!
Fue duro darme cuenta con un balde de agua fría que una amistad verdadera se FOMENTA, se vive!!... no se guarda en un baúl!
Muchos me dirán -cuando un amigo es verdadero pueden pasar años de no verlo y cuando te re-encuentras sentir como que no ha pasado nada.. puedes simplemente ponerte al corriente de los acontecimientos de la vida y listo!
Puede ser... mmm para mi esos amigos son como "amigos paleta" están como en el refri, en "espera de"... no se echan a perder con el tiempo, están fresquecitos para cuando quieras... Pero insisto con mi argumento... no es un amigo en toda la extensión de la palabra. Espero no ser mal interpretada, tampoco soy amiga psicópata que necesita tres llamadas al día y con reporte de actividades incluido jajaja
Simplemente creo que el estar en momentos importantes ya sean buenos o malos y no perder el contacto, darse el tiempo para un cafecito terapéutico o una chelita pal des estrés son indispensables para conservar un amigo "fresco" y no sólo tenerlo "congelado".
Acaso cuando tienes un problema o una crisis existencial le llamas a un mejor amigo que hace cinco años no ves??? No! le marcas al mejor amigo que está al corriente de tu vida!
Esas amistades duraderas... genuinas.. únicas no son de a gratis! Algo tan valioso y de extrema rareza sólo puede ser fruto de dedicación y tiempo y lo más complicado de todo... para lograrse deben ser alimentadas por ambas partes, es inútil cuando sólo una persona se esfuerza al máximo, por mucho cariño, termina cansando...
Todas las personas cambiamos, es la razón que damos cuando se hace memoria de las amistades pasadas y perdidas. Nadie sabe qué sucedió... el re-encuentro llegó muy tarde... y sólo llegó para hacer consciente que las cosas en común ya no existen! (el refri se descompuso). Que mejor que vivir esos cambios y distintas facetas al lado de tu amigo, ser partícipe de su vida, y no sólo un mal fan al cual verás o entretendrás algún día...
Para conservar una amistad verdadera, y no hablo de esas circunstanciales y momentáneas... he aprendido que:
- Honestidad y respeto son la base
- Dar comprensión, pero no el avión.
- Dar tu opinión sincera y decir cuando crees que está cometiendo un error (de la misma forma saber escuchar cuando te dice "no seas pendeja")
- Jamás olvidar su cumpleaños
- Cuando tenga una historia increíble... escuchar hasta el fin
- Saber decir y escuchar tus verdades... pero sin ofender o herir
- Nunca pelear por el mismo hombre (NOTA: No andar con el mismo hombre a menos que a ninguna le interese verdaderamente... entonces se puede compartir jejejeje)
- Divertirse juntas
- No conformarse con las anécdotas de antaño... crear nuevas anécdotas!
- Jamás dejarla sola cuando tiene una pena de amor o familiar
Amigas: díganme qué más?, seguro se me están pasando varias buenas, por que ser o tener un mejor amigo requiere de muchísimas cosas! Agradezco haber encontrado en ustedes muchas de ellas, aunque claro, la prueba es el tiempo, espero continuar este blog cuando seamos viejitas jeje!
Por último recuerden que:
La familia no se elige...los amigos sí
Los amores rara vez son para siempre... los amigos verdaderos lo son!
Después de leer toda la telenovela recién escrita recuerdo por qué tardé tanto en subir mi entrada... soy muy cursi y me apena!!!!... pero bueno, ya me conocen!
lunes, 26 de octubre de 2009
miércoles, 21 de octubre de 2009
Re-quejas
Podría hablar de todos los beneficios, placeres y tesoros que uno posee cuando tiene amigos, podría. Aquel que tiene un amigo puede sentirse la persona más afortunada del universo. Con un amigo se hace y se deshace el mundo, se comparten alegrías y uno se la pasa tan divertido, las penas se hacen menos cuando sabes que el gran muro de problemas no lo levantas tú solo, porque tienes ¡un amigo! El alcohol, la comida, hasta el sexo se disfruta más cuando lo compartes con un amigo (los amigos no se besan)…
Pero no todo es miel sobre hojuelas, o tal vez sea que no soy una buena amiga, pero en la amistad, como en todas las relaciones humanas, también existen los celos, la envidia, la competencia, etc, con esto no quiero demeritar el concepto de amistad, ¡oh no, claro que no! lo que digo es que en las amistades también hay problemas.
Afortunada de tener amigos sí soy, porque la amistad es invaluable, es un tesoro que hay que cuidar, pero un tesoro que nadie te roba y que tus acciones pueden hacerte perder.
Hay algunos ingenuos que dicen que la amistad es incondicional, ¿será cierto? yo pienso que es una verdad a medias y como las verdades a medias son mentiras, pues lo dejo a su consideración.
No soy una niña buena ni una santa, o sea, sí espero algo de mi amigo. Tal vez eso no me hace una buena amiga o eso es ser una amiga interesada.
La verdad es que por los amigos puedo dar todo y más, pero únicamente cuando sé que esa persona también lo daría por mí, sin duda soy egoísta, pero es que no puedo andarme dando con cualquiera, no soy madre de la caridad. Tengo muy buenos amigos y otros que no son tan buenos, pero así los quiero y saben que cuando me necesiten estoy ahí, porque lo he demostrado.
Cuando digo que espero algo de mis amigos, me refiero a la reciprocidad, que a su manera te demuestre su amistad ¿por qué seré tan clavada?
Tal vez sueno a amiga psicópata, eso es reciente y espero que solo suene a eso, pero no sé, a veces estas tan disponible, haces todo para ver a tus amigas, para estar en los momentos que son importantes para ellos y ¡pum! Cuando piensas que te acompañaran por una cervecita, ¡te dejan plantada! O les envías correos y ¡pum! Jamás contestan…
Pero claro, dejas de hacerlo y todos lo notan. Me declaro mala amiga y persona en estado grisáceo de humor.
Pero no todo es miel sobre hojuelas, o tal vez sea que no soy una buena amiga, pero en la amistad, como en todas las relaciones humanas, también existen los celos, la envidia, la competencia, etc, con esto no quiero demeritar el concepto de amistad, ¡oh no, claro que no! lo que digo es que en las amistades también hay problemas.
Afortunada de tener amigos sí soy, porque la amistad es invaluable, es un tesoro que hay que cuidar, pero un tesoro que nadie te roba y que tus acciones pueden hacerte perder.
Hay algunos ingenuos que dicen que la amistad es incondicional, ¿será cierto? yo pienso que es una verdad a medias y como las verdades a medias son mentiras, pues lo dejo a su consideración.
No soy una niña buena ni una santa, o sea, sí espero algo de mi amigo. Tal vez eso no me hace una buena amiga o eso es ser una amiga interesada.
La verdad es que por los amigos puedo dar todo y más, pero únicamente cuando sé que esa persona también lo daría por mí, sin duda soy egoísta, pero es que no puedo andarme dando con cualquiera, no soy madre de la caridad. Tengo muy buenos amigos y otros que no son tan buenos, pero así los quiero y saben que cuando me necesiten estoy ahí, porque lo he demostrado.
Cuando digo que espero algo de mis amigos, me refiero a la reciprocidad, que a su manera te demuestre su amistad ¿por qué seré tan clavada?
Tal vez sueno a amiga psicópata, eso es reciente y espero que solo suene a eso, pero no sé, a veces estas tan disponible, haces todo para ver a tus amigas, para estar en los momentos que son importantes para ellos y ¡pum! Cuando piensas que te acompañaran por una cervecita, ¡te dejan plantada! O les envías correos y ¡pum! Jamás contestan…
Pero claro, dejas de hacerlo y todos lo notan. Me declaro mala amiga y persona en estado grisáceo de humor.
8. No mentirás ni levantarás falso testimonio
"...una mentira puede ser una falsedad genuina o una verdad selectiva, exagerar una verdad o incluso la verdad..."
Con esta frase se puede comprender que las mentiras serán cualquier distorsión de la realidad (porque la realidad a veces dista mucho de la verdad, una realidad para cada quien) aunque esta forma de conceptuar la mentira también será la verdad para quien la redacta, y en ese momento la adoptó como verdad.
¿Y qué pasa cuando finges?
También es mentira el acto de la simulación o el fingir, en otras palabras, para mentir no se necesita decir palabra alguna, tan sólo simularla o fingir que no la conoces.
En toda mi vida he tenido la oportunidad de conocer de todo tipo de mentirosos, desde los compulsivos hasta los que te mienten por tu bien...( el bien que al criterio del mentiros@) Tal vez la magnitud de las mentiras es directamente proporcional al tamaño de la verdad, y la manera de descubrir esa realidad encubierta es lo que hará sufrir al (los) engañado(s).
En lo personal no me agradan las mentiras, ni me gustaría que se tome a la ligera pensar que las mentiras son más comunes que los tacos afuera del metro; aunque sabemos que es todo lo contrario, siempre sería mejor tomarlas como el último recurso al afrontar cualquier situación.
Me ha tocado conocer personas que reconocen más el esfuerzo del mentiroso por ser tan hábil al inventar respuestas (o preguntas) o situaciones, que aquel que se atreve a decir la neta como es,: quien no ha dicho algo como: "para que le dijo eso, mejor le hubiera dicho que... o mejor no hubiera dicho nada", "Bien, te viste muy hábil inventando eso..."; no digo no haberlo dicho nunca, pero si creo que es una mala costumbre que ya no es tan criticada y que ha roto muchos límites.
En nuestros días, un límite muy marcado que alienta a mentir, pero que a la vez permite verte hábil, es a quien diriges la mentira. No es lo mismo safarte de un problema con tu jefe en la oficina, que mentirle a tu "jefa" (la que te dio la vida), porque el grado de culpa es distinto, en el primero te viste "hábil" mientras que en el segundo probablemente, aunque sea por un rato, te sentirás culpable y dependiendo de la magnitud del engaño y si te agarran, el prójimo no lo verá con buenos ojos.
Eso sí, todos mentimos alguna vez en nuestra vida y aun así tenemos un sistema de selección de gente honesta y gente mentirosa; este sistema comprende y depende, a mi manera de verlo, en una sola cosa: los mentirosos son mentirosos (o se ganaron el título) porque los cacharon en una mentira (ovaciones por favor...) o una verdad que no supo demostrar; tal vez sea evidente, pero el mentiroso no tuvo la habilidad de aplicar elementos que convencieran al engañado o simplemente tuvo un mal día y se le olvidó que había inventado algo que lo hace contradecirse después; nótese que no estoy contemplando las veces que las personas mienten, sino las veces que son descubiertas para calificarlos con tan "feo" adjetivo, (Que miedo encontrarse con alguien a quien nunca descubres por sus habilidades, o también estará cañón aquel pobre al que por no tener la práctica de hacerlo, lo cachan en el debut: como al perro de la tía Cleta... no ladraba y el día que ladró le rompieron la jeta...)
Los límites siempre se han impuesto para mantener a raya al mentiroso, desde proverbios hasta leyes que castigan el injurio o el levantar falsos testimonios (porque aunque esté implícito, hay que mencionar que inventar versiones nuevas y remasterisadas de acontecimientos que nunca pasaron, también es mentir); esta es sin duda la mentira más maléfica de todas, esa inventada con el único propósito de hacerte daño: si debe ser "feito" que tu vecina diga que eres bruja hechicera y te manden de inmediato a la hoguera (parte de las mentiras TOP del siglo XVIII).
La religión jugó un papel importante durante muchos años, prometiendo desde el pecado venial, hasta el infierno (dependiendo la mentirota) a aquel que lo hiciera; por cuestiones de evolución en las ideas, ya no es de tanta efectividad pensar que estamos jugando con la dirección del hogar eterno que tendremos cuando nos llegue la hora de partir.
Sin embargo, aún cuando estas medidas ya no sean efectivas para el control del mentiroso en nuestros días dentro de la sociedad, sí y en definitiva, el control está en los valores que nos inculcan desde enanos (aunque las mamás/papás se contradecían a veces y te mandaban a contestar: "Dice mi mamá/papá que no está"...)
Aquí un ejemplo de las mentiras más "cajetas" que he escuchado:
"Mi Barney, tiene un botón que si aprieto, hace que se vuelva grande y que juegue conmigo, pero sólo puedo verlo yo..."
Mi vecina a los 6 años
"Mi papá tiene un Ferrari , sólo que no viene por mi en el porque sólo es para los fines de semana..."
Compañera de la primaria, con problemas económicos graves
"¿Y esas inyecciones para quien son mamá?, -Jane son para mi, no te preocupes -"
Mi mamá ocultando que me iban a agujerar mis pompas.
"No es posible que hayas salido tan tarde, estoy aquí desde hace una rato y no me pelas, lo mejor será que ya no andemos"
Una de mis mejores amigas aplicando el primer pretexto que encontró para dejar a su novio (llevaba días pensando como hacerle)
"No, no me molesta, de verdad"
Otra de mis mejores amigas, negando que se siente incómoda,
(al otro día te enteras con lujo de detalle lo mal que se sentía, llamémosla "prudente")
"No me puse nada en mis pompas"
Famosa prima mía de la que espero no lea esto.
"Si, que bueno que bajes de peso, lo importante es que te sientas bien tú y lo notes tu primero: ¿Ya lo estás notando verdad?
Adoro a mis amigas!!!
Con esta frase se puede comprender que las mentiras serán cualquier distorsión de la realidad (porque la realidad a veces dista mucho de la verdad, una realidad para cada quien) aunque esta forma de conceptuar la mentira también será la verdad para quien la redacta, y en ese momento la adoptó como verdad.
¿Y qué pasa cuando finges?
También es mentira el acto de la simulación o el fingir, en otras palabras, para mentir no se necesita decir palabra alguna, tan sólo simularla o fingir que no la conoces.
En toda mi vida he tenido la oportunidad de conocer de todo tipo de mentirosos, desde los compulsivos hasta los que te mienten por tu bien...( el bien que al criterio del mentiros@) Tal vez la magnitud de las mentiras es directamente proporcional al tamaño de la verdad, y la manera de descubrir esa realidad encubierta es lo que hará sufrir al (los) engañado(s).
En lo personal no me agradan las mentiras, ni me gustaría que se tome a la ligera pensar que las mentiras son más comunes que los tacos afuera del metro; aunque sabemos que es todo lo contrario, siempre sería mejor tomarlas como el último recurso al afrontar cualquier situación.
Me ha tocado conocer personas que reconocen más el esfuerzo del mentiroso por ser tan hábil al inventar respuestas (o preguntas) o situaciones, que aquel que se atreve a decir la neta como es,: quien no ha dicho algo como: "para que le dijo eso, mejor le hubiera dicho que... o mejor no hubiera dicho nada", "Bien, te viste muy hábil inventando eso..."; no digo no haberlo dicho nunca, pero si creo que es una mala costumbre que ya no es tan criticada y que ha roto muchos límites.
En nuestros días, un límite muy marcado que alienta a mentir, pero que a la vez permite verte hábil, es a quien diriges la mentira. No es lo mismo safarte de un problema con tu jefe en la oficina, que mentirle a tu "jefa" (la que te dio la vida), porque el grado de culpa es distinto, en el primero te viste "hábil" mientras que en el segundo probablemente, aunque sea por un rato, te sentirás culpable y dependiendo de la magnitud del engaño y si te agarran, el prójimo no lo verá con buenos ojos.
Eso sí, todos mentimos alguna vez en nuestra vida y aun así tenemos un sistema de selección de gente honesta y gente mentirosa; este sistema comprende y depende, a mi manera de verlo, en una sola cosa: los mentirosos son mentirosos (o se ganaron el título) porque los cacharon en una mentira (ovaciones por favor...) o una verdad que no supo demostrar; tal vez sea evidente, pero el mentiroso no tuvo la habilidad de aplicar elementos que convencieran al engañado o simplemente tuvo un mal día y se le olvidó que había inventado algo que lo hace contradecirse después; nótese que no estoy contemplando las veces que las personas mienten, sino las veces que son descubiertas para calificarlos con tan "feo" adjetivo, (Que miedo encontrarse con alguien a quien nunca descubres por sus habilidades, o también estará cañón aquel pobre al que por no tener la práctica de hacerlo, lo cachan en el debut: como al perro de la tía Cleta... no ladraba y el día que ladró le rompieron la jeta...)
Los límites siempre se han impuesto para mantener a raya al mentiroso, desde proverbios hasta leyes que castigan el injurio o el levantar falsos testimonios (porque aunque esté implícito, hay que mencionar que inventar versiones nuevas y remasterisadas de acontecimientos que nunca pasaron, también es mentir); esta es sin duda la mentira más maléfica de todas, esa inventada con el único propósito de hacerte daño: si debe ser "feito" que tu vecina diga que eres bruja hechicera y te manden de inmediato a la hoguera (parte de las mentiras TOP del siglo XVIII).
La religión jugó un papel importante durante muchos años, prometiendo desde el pecado venial, hasta el infierno (dependiendo la mentirota) a aquel que lo hiciera; por cuestiones de evolución en las ideas, ya no es de tanta efectividad pensar que estamos jugando con la dirección del hogar eterno que tendremos cuando nos llegue la hora de partir.
Sin embargo, aún cuando estas medidas ya no sean efectivas para el control del mentiroso en nuestros días dentro de la sociedad, sí y en definitiva, el control está en los valores que nos inculcan desde enanos (aunque las mamás/papás se contradecían a veces y te mandaban a contestar: "Dice mi mamá/papá que no está"...)
Aquí un ejemplo de las mentiras más "cajetas" que he escuchado:
"Mi Barney, tiene un botón que si aprieto, hace que se vuelva grande y que juegue conmigo, pero sólo puedo verlo yo..."
Mi vecina a los 6 años
"Mi papá tiene un Ferrari , sólo que no viene por mi en el porque sólo es para los fines de semana..."
Compañera de la primaria, con problemas económicos graves
"¿Y esas inyecciones para quien son mamá?, -Jane son para mi, no te preocupes -"
Mi mamá ocultando que me iban a agujerar mis pompas.
"No es posible que hayas salido tan tarde, estoy aquí desde hace una rato y no me pelas, lo mejor será que ya no andemos"
Una de mis mejores amigas aplicando el primer pretexto que encontró para dejar a su novio (llevaba días pensando como hacerle)
"No, no me molesta, de verdad"
Otra de mis mejores amigas, negando que se siente incómoda,
(al otro día te enteras con lujo de detalle lo mal que se sentía, llamémosla "prudente")
"No me puse nada en mis pompas"
Famosa prima mía de la que espero no lea esto.
"Si, que bueno que bajes de peso, lo importante es que te sientas bien tú y lo notes tu primero: ¿Ya lo estás notando verdad?
Adoro a mis amigas!!!
viernes, 16 de octubre de 2009
¿Amistad?
Se me ocurren tantos conceptos en torno a esta palabra….
Pero quiero enfatizar en uno, que en realidad no es amistad, aparenta ser amistad, pero en realidad hay un trasfondo, buscas o persigues un objetivo con este(a) amigo(a)….
Si, me refiero a esos amigos con los que quisieras otra cosa, quizás posiblemente una relación de noviazgo.
Son de esas amistades a las que no quieres dejar ir, son tu amigo perfecto, al que siempre escuchas, le das consejos, pero no cualquier consejo… piensas primero en ti y después, ya le das (según tu) el mejor consejo; un consejo en donde no afectes tu posición (esa posición que con esfuerzo y dedicación has obtenido)….
Es ese amigo al que le das siempre tu mejor cara, con el que sueles ser chantajista, finalmente dicen que “los amigos siempre estarán en las buenas y en las malas”. Sabes o pretendes creer, que algún día será tuyo. Como dicen “el que persevera, alcanza”.
Oh! pero que odioso ser ese amigo, que no lo deja ni a sol ni a sombra, que parece mosca pegada en el parabrisas, o mosco asechando en la noche apunto de atacar y chupar toda la sangre que le sea posible.
Son esos amigos que se acuerdan del cumpleaños de la mamá, del papá, del hermano odioso, el del tío que nunca vez, que le llevan algún detallito a la familia, para que digan “ay tu amigo(a) tan lindo(a) siempre acordándose de uno, deberías de andar con el o ella (según sea el caso), si te quiere, y bla bla bla…
Y así podría seguir con esas amistades…
Pero ¿y las verdaderas amistades, las que están sin esperar nada a cambio?
Pero quiero enfatizar en uno, que en realidad no es amistad, aparenta ser amistad, pero en realidad hay un trasfondo, buscas o persigues un objetivo con este(a) amigo(a)….
Si, me refiero a esos amigos con los que quisieras otra cosa, quizás posiblemente una relación de noviazgo.
Son de esas amistades a las que no quieres dejar ir, son tu amigo perfecto, al que siempre escuchas, le das consejos, pero no cualquier consejo… piensas primero en ti y después, ya le das (según tu) el mejor consejo; un consejo en donde no afectes tu posición (esa posición que con esfuerzo y dedicación has obtenido)….
Es ese amigo al que le das siempre tu mejor cara, con el que sueles ser chantajista, finalmente dicen que “los amigos siempre estarán en las buenas y en las malas”. Sabes o pretendes creer, que algún día será tuyo. Como dicen “el que persevera, alcanza”.
Oh! pero que odioso ser ese amigo, que no lo deja ni a sol ni a sombra, que parece mosca pegada en el parabrisas, o mosco asechando en la noche apunto de atacar y chupar toda la sangre que le sea posible.
Son esos amigos que se acuerdan del cumpleaños de la mamá, del papá, del hermano odioso, el del tío que nunca vez, que le llevan algún detallito a la familia, para que digan “ay tu amigo(a) tan lindo(a) siempre acordándose de uno, deberías de andar con el o ella (según sea el caso), si te quiere, y bla bla bla…
Y así podría seguir con esas amistades…
Pero ¿y las verdaderas amistades, las que están sin esperar nada a cambio?
Realmente esas si valen la pena, valen tanto la pena, que te atreves a dedicarles un espacio en tu blog…
Amigos con los que siempre cuentas, a los que les fallas más de una ves, con los que te enojas y sabes que mañana estarán ahí; amigos incondicionales, con los que has reído, llorado, te has divertido, te has puesto las peores y mejores borracheras de tu vida, los que limpian tus porquerías, las que te prestan ropa para alguna cita importante, los que se esfuerzan por escuchar tu historia una y otra ves; amigos que se atreven a decirte que la estas CAGANDO literalmente, y que solo quieren que seas feliz…
Algunos de ellos hace tanto que no ves, pero cuando los vuelves a ver, pareciera que no pasan los años, ni las anécdotas, se ven y se platican como si fuera ayer el ultimo día que lo habías visto.
Son esos amigos, con los que festejas éxitos, te alegras tanto o más que ellos por sus logros, lloras y te preocupas tanto o más que ellos por sus fracasos.
Amigos de los que me rodeo y estoy infinitamente agradecida de tenerlos.
Dedicada a todos y cada uno de mis amigos, que han ayudado a forjarme como persona…
Algunos de ellos hace tanto que no ves, pero cuando los vuelves a ver, pareciera que no pasan los años, ni las anécdotas, se ven y se platican como si fuera ayer el ultimo día que lo habías visto.
Son esos amigos, con los que festejas éxitos, te alegras tanto o más que ellos por sus logros, lloras y te preocupas tanto o más que ellos por sus fracasos.
Amigos de los que me rodeo y estoy infinitamente agradecida de tenerlos.
Dedicada a todos y cada uno de mis amigos, que han ayudado a forjarme como persona…
miércoles, 7 de octubre de 2009
Todos mentimos... ¿o no?
El que esté libre de pecado que tire la primer piedra… ¿Cuántas veces no han leído esto? Sé que no suena nada original, pero es cierto, todos mentimos en mayor o menor medida.
Escribir acerca de las mentiras me ha sido casi tan difícil como aprender a mentir, porque aunque suene a mentira, yo no mentía, no sabía mentir y es que para hacerlo bien hay que entrenarse, no cualquiera es capaz de ser convincente cuando dice una mentira y yo no las decía.
Cuando era niña mi madre se inventó toda una historia truculenta por la cual yo vivía pensando que existía un “bird brother” (algo así como un big brother) que me vigilaba e informaba a mi madre todo lo que yo hacía, el “pajarito” de mamá ¡no de papá! (aunque tal vez era el mismo ¡ja!) iba y despepitaba todo, informando a mi madre hasta la más pequeñita cosa que yo hacía durante el día, así fue como aprendí a no mentir, siempre decía la verdad porque daba lo mismo, aparte de que mis padres han sido condescendientes con castigos y cosas así solo por decir la verdad.
Cuando crecí, el “pajarito” dejo de existir, resultó toda una gran mentira, yo era mi “bird brother”, en las noches cuando ya descansaba en los brazos de Morfeo (ahora con trabajos Travis Stroke permanece en la cama conmigo) mi madre se acercaba sigilosa a mi lado y me preguntaba los pormenores de mi día y yo ¡lo contaba todo! ¡qué abuso! Afortunadamente ya no es así.
Con el paso del tiempo, la vida, los amigos, pero sobretodo los amores, me enseñaron a mentir.
Mentir es natural y a veces sano, una mentira piadosa es como el agua, no se le niega a nadie, aunque con eso de la escasez, tendré que replantearme este postulado.
Debo admitirlo, me confieso mentirosa.
He mentido al no entregar una tarea, a mis amigas, a uno que otro chiquitin. Le he mentido a mi madre
Hay muchas razones para mentir y muchos argumentan (even me) que se miente para proteger al otro, al que le mentimos, del dolor y la decepción… ¡mentira!
Mentir es un acto puramente egoísta, la gente miente para protegerse a si misma, para no caer de la gracia del otro. Para resguardar su imagen de la opinión pública, para eludir responsabilidades, para escaparse de un regaño, evitar un castigo. Aunque hay de mentiras a mentiras, no es lo mismo inventar una excusa para llegar tarde que culpar a un inocente de un asesinato… ¿no?
A pesar de que me confieso mentirosa y partiendo del punto en que todos mentimos, mentir sigue sin gustarme y a veces no me sale muy bien, hasta para mentir hay códigos, para mí es inaceptable mentir en los sentimientos, engañar a la pareja loca y perdidamente enamorada de ti o esas mentiras que te llevan a lograr algo haciéndole daño a alguien más.
Escribir acerca de las mentiras me ha sido casi tan difícil como aprender a mentir, porque aunque suene a mentira, yo no mentía, no sabía mentir y es que para hacerlo bien hay que entrenarse, no cualquiera es capaz de ser convincente cuando dice una mentira y yo no las decía.
Cuando era niña mi madre se inventó toda una historia truculenta por la cual yo vivía pensando que existía un “bird brother” (algo así como un big brother) que me vigilaba e informaba a mi madre todo lo que yo hacía, el “pajarito” de mamá ¡no de papá! (aunque tal vez era el mismo ¡ja!) iba y despepitaba todo, informando a mi madre hasta la más pequeñita cosa que yo hacía durante el día, así fue como aprendí a no mentir, siempre decía la verdad porque daba lo mismo, aparte de que mis padres han sido condescendientes con castigos y cosas así solo por decir la verdad.
Cuando crecí, el “pajarito” dejo de existir, resultó toda una gran mentira, yo era mi “bird brother”, en las noches cuando ya descansaba en los brazos de Morfeo (ahora con trabajos Travis Stroke permanece en la cama conmigo) mi madre se acercaba sigilosa a mi lado y me preguntaba los pormenores de mi día y yo ¡lo contaba todo! ¡qué abuso! Afortunadamente ya no es así.
Con el paso del tiempo, la vida, los amigos, pero sobretodo los amores, me enseñaron a mentir.
Mentir es natural y a veces sano, una mentira piadosa es como el agua, no se le niega a nadie, aunque con eso de la escasez, tendré que replantearme este postulado.
Debo admitirlo, me confieso mentirosa.
He mentido al no entregar una tarea, a mis amigas, a uno que otro chiquitin. Le he mentido a mi madre
Hay muchas razones para mentir y muchos argumentan (even me) que se miente para proteger al otro, al que le mentimos, del dolor y la decepción… ¡mentira!
Mentir es un acto puramente egoísta, la gente miente para protegerse a si misma, para no caer de la gracia del otro. Para resguardar su imagen de la opinión pública, para eludir responsabilidades, para escaparse de un regaño, evitar un castigo. Aunque hay de mentiras a mentiras, no es lo mismo inventar una excusa para llegar tarde que culpar a un inocente de un asesinato… ¿no?
A pesar de que me confieso mentirosa y partiendo del punto en que todos mentimos, mentir sigue sin gustarme y a veces no me sale muy bien, hasta para mentir hay códigos, para mí es inaceptable mentir en los sentimientos, engañar a la pareja loca y perdidamente enamorada de ti o esas mentiras que te llevan a lograr algo haciéndole daño a alguien más.
El día que te salgas de tu casa, de la escuela o el trabajo para irte a disfrutar de los placeres que el amor brinda, tú miente y di que estas conmigo, que te he pedido un favor muy grande, anda ¡miente, que yo te doy permiso!
Internacionalizando las mentiras
Lo primero que llega a mi mente con la palabra "mentiras" es: malas pero muchas veces necesarias.
Aunque la honestidad es bien apreciada, me pregunto ¿cómo sobreviviríamos sin las mentiras? no me imagino una respuesta lógica cuando por ejemplo llegas tarde a un compromiso por que te quedaste 2 horas en frente del espejo... Cuando llegas y tu amiga está enojadísima, no le vas a decir eso ¿¿o sí?? y no por uno... sino para evitarle un daño irreversible a su hígado, mejor le evitas un mal rato con algo así como: el metro se venía parando, o se acabó al agua y me tuve que bañar a jicarasos...
Otras veces es un signo de buena educación, cuando te obsequian algo que no es de tu agrado, ni modo de decir "que inches malos gustos" ¿se aceptan cambios? y más cuando la relación no es de mucha confianza... igual tampoco "me super encanta, que exquisitez" pero un educado "gracias que amable, está bonito" saca del apuro, no es la verdad, pero qué necesidad de hacer sentir mal a la persona... personalmente preferiría que me mintieran!
Otras veces es simplemente instinto de supervivencia, si tu jefe te cae en el hígado, la verdad crees que es poco inteligente, aburrido y sin personalidad... obvio no vas a decir eso cuando pregunta qué opinión tienes de él!
Bueno, algo muy importante, hay de mentiras a mentiras... las hay inocentes e inofensivas, como los ejemplos, pero cuando las mentiras provocan daño a alguien más, no son aceptables, al menos para mí, el robar, ser infiel o fingir sentimientos rebasa la delgada línea entre lo bueno y lo malo...
Tal vez simplemente las mentirillas son parte de nuestra cultura... conocí a una chica francesa, que no entendía por qué era importante mentir con respecto a la puntualidad, y más cuando esa impuntualidad era por haber hecho una escala a cenar "tacos"... nos hubieran visto, las "mexicanitas" poniéndonos de acuerdo de la versión que le daríamos a Carlos al llegar... bien originales, quedamos que el tráfico era la opción... pero ella preguntó varias veces qué tenía de malo decir la verdad??
Comenzamos con la explicación básica, fue más o menos así:
-Marie- ¿Por qué hay que decirle que había mucho tráfico?
-Mentirosillas- Por que va a estar molesto por el retraso...
-Marie- Pero le avisamos que no estaríamos
-Mentirosillas -pero va a decir que qué mala onda, cenamos sin él
-Marie- Pero qué tiene, simplemente él no estaba... y nosotras teníamos hambre!!
Finalmente nos quedamos con cara de ¡QUE!! pero no de ¡qué le pasa! si no de ¡qué le contestamos!
Aunque la honestidad es bien apreciada, me pregunto ¿cómo sobreviviríamos sin las mentiras? no me imagino una respuesta lógica cuando por ejemplo llegas tarde a un compromiso por que te quedaste 2 horas en frente del espejo... Cuando llegas y tu amiga está enojadísima, no le vas a decir eso ¿¿o sí?? y no por uno... sino para evitarle un daño irreversible a su hígado, mejor le evitas un mal rato con algo así como: el metro se venía parando, o se acabó al agua y me tuve que bañar a jicarasos...
Otras veces es un signo de buena educación, cuando te obsequian algo que no es de tu agrado, ni modo de decir "que inches malos gustos" ¿se aceptan cambios? y más cuando la relación no es de mucha confianza... igual tampoco "me super encanta, que exquisitez" pero un educado "gracias que amable, está bonito" saca del apuro, no es la verdad, pero qué necesidad de hacer sentir mal a la persona... personalmente preferiría que me mintieran!
Otras veces es simplemente instinto de supervivencia, si tu jefe te cae en el hígado, la verdad crees que es poco inteligente, aburrido y sin personalidad... obvio no vas a decir eso cuando pregunta qué opinión tienes de él!
Bueno, algo muy importante, hay de mentiras a mentiras... las hay inocentes e inofensivas, como los ejemplos, pero cuando las mentiras provocan daño a alguien más, no son aceptables, al menos para mí, el robar, ser infiel o fingir sentimientos rebasa la delgada línea entre lo bueno y lo malo...
Tal vez simplemente las mentirillas son parte de nuestra cultura... conocí a una chica francesa, que no entendía por qué era importante mentir con respecto a la puntualidad, y más cuando esa impuntualidad era por haber hecho una escala a cenar "tacos"... nos hubieran visto, las "mexicanitas" poniéndonos de acuerdo de la versión que le daríamos a Carlos al llegar... bien originales, quedamos que el tráfico era la opción... pero ella preguntó varias veces qué tenía de malo decir la verdad??
Comenzamos con la explicación básica, fue más o menos así:
-Marie- ¿Por qué hay que decirle que había mucho tráfico?
-Mentirosillas- Por que va a estar molesto por el retraso...
-Marie- Pero le avisamos que no estaríamos
-Mentirosillas -pero va a decir que qué mala onda, cenamos sin él
-Marie- Pero qué tiene, simplemente él no estaba... y nosotras teníamos hambre!!
Finalmente nos quedamos con cara de ¡QUE!! pero no de ¡qué le pasa! si no de ¡qué le contestamos!
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