jueves, 17 de septiembre de 2009

Recuentos

El tema de esta semana habla de las mentiras, a pesar de que ninguna ha subido su entrada, me tomo la molestia de publicar unos correos que circularon el día de hoy y que a más de una nos provocaron carcajadas...

No pongo los nombres de las autoras y mucho menos revelo el tema, únicamente pongo fragmentos de la conversación, lo demás pueden imaginarlo

- Hoy estoy muy emocionada porque saldré con el chico guapo guapo… a donde nos lleve el viento, pero no sean mal pensadas que no iré a correr. Estoy en huelga de "carreras"… Ayer el torpecito me llamó por un pretextito estúpido y dijo que nos veríamos pronto, yo solo dije que si!... Bien dice “x” que la curiosidad no mató al gato pero si lo "apendejo"… yo me sentí como el gato… por haber creído en él.

- Mi muy amada, querida, encantadora, simpatica y sobre todo noble amiga: Ojalá se repita tan alegre reunión… Gracias a unos tragos “x” y “y” estuvieron platicando de una manera muy agradable ( de esas que provocan pensamientos medio alucinados)… Bastante excitante!!! (estaba yo ahí, con tres copitas y en medio de ellos con pensamientos rojitos, de esos que ni a ustedes podría contar...xD )… Amiga… Eso de tonta, es normal, de ahí que aprendamos a distinguir a los pendejos que se acercan con malas intenciones… en este mundo uno se encuentra a cada espécimen tan bien mimetizado!!!... Osea, tanto pinche catecismo, tanto meditar en el mundo, Gandhi (que merece mucho mi respeto), Dalai Lama etc. y mucha ONU, no? Derechos Humanos y todo, y aún existimos personas que pensamos que la única forma de que tipos como ese paguen más rápido ( antes del juicio final, antes que se le aplique el karma, hasta que le pesen el corazón en el cielo, que se le regrese por medio de la ley de Murphy, o aunque le apliques la de "soy espejo y me reflejo" o "botellita de jerez") habrá que hacer algo... Aprender a reconocer o no sé, a sobrevivir de ataques de arácnidos mustios como éste...

- Oooooooooooooooigaaaaaaaaaaaan… alguna vez ella tuvo pensamientos sucios que implicaban un trío…¿qué pensará “x” al respecto?... “x” en la cama… Nomás de pensarlo me da guácala!

- Jajajajajajaja... Qué tal eh! que mente perversa y poco común… “la basura de unos es el tesoro de otras"…

- La idea no fue un trío… más bien fue como de infidelidad... cuando aún creía que “x” tenía algo escondido (algo bueno, eh!), porque de que le descubrí un chorro de fregaderas... uuuuta... me decepcionó mucho… ¡QUE CHASCO!(

- Jajajajajajaja, ¡o sea!... daba a pensar todo menos lo q resultó…es algo que no me gustaría contarle a mis hijos y talvez ni siquiera a mis nietos...él es como las muñecas rusas, mucho envoltorio para una madrecita!

viernes, 11 de septiembre de 2009

QUE TAN NEGRAS LAS TIENE????

Las intenciones en las relaciones entre seres humanos son naturales en si mismas, y desde niños aprendimos a acercarnos a las personas para diferentes finalidades: al compañero del colegio para que te prestara su balón y jugar ambos con él; a la compañera a la que más se le daban las matemáticas para que te apoyara con aquellos cálculos que no entendías; con mamá usabas varias técnicas dependiendo de lo que necesitaras: ayuda en la tarea, dinero, permisos etc..

Pude comprender que significaba ser convenenciero, cuando una amiga en la primaria se refirió a un chico que siempre se acercaba a nuestro grupo para que la señora de los dulces (que era mamá de una de nosotras) también le regalara algo, y una vez con dulce en mano dejaba de ser amigo. Y fue ahí donde por muchos años quedé impactada de lo que las personas pueden hacer con tal de cumplir su propósito.

Digamos que la comparación del dulce es bastante tonta, pero así como aquel niño, todos hemos de alguna manera perfeccionado el arte de acercarte a otro humano con la astucia y experiencia de cada quién, "midiéndolo" y presionando para obtener esos beneficios.

En este sentido de astucia, hasta cierto punto es divertido y satisfactorio, cuando por las buenas, obtienes lo que te propones; el problema es cuando eres deshonesto, cuando engañas prometiendo o dando falsas esperanzas como en el caso de muchas relaciones fugaces.

No me gustaría enfrascarme en como evitar o huir de las "malas intenciones de los hombres" porque para cada quien estas intenciones tendrán tonos diferentes de malicia.

Habrá a quien le suene interesante y bastante excitante; otras preferirán solo desalentar esas intenciones concientes de que es natural levantar eso ánimos en los chicos y que simplemente no se llegó a algún acuerdo; y habrá a quien le moleste ser vista de esa manera, quien no dormirá por pensar haber sido "manchada por las perversas intenciones y pensamientos de un fulano".

La onda está que cada quien lo tomará como guste, y tomará la decisión que más le complazca; el problema no son que "tan negras las tenga" sino "que tan escondidas las trae", porque a pesar de la edad promedio de nuestro circulo y la experiencia que se ha adquirido, no falta el patán que te quiere "dormir" (obvio para acostarse) con piropos absurdos y haciéndose pasar por un lobo con piel de borrego; aquí es cuando las intenciones no son lo que te espanta SINO LAS SEÑALES POCO ASTUTAS QUE TE DICEN:"EL TIPO ES UN LOSER".

Para pronto: no hay porque pensar que la presa es tonta, y si ésta se da cuenta, se irá buscando un mejor cazador.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Besando sapos y acostándose con ellos.

Hace algunos días, escuchando a una amiga que se quejaba amargamente de un sapo (hombre=sapo) al que conoció hace no mucho tiempo y que solo buscaba en ella una relación física (sexual), cabe aclarar que según su descripción del sapo éste era todo un bombón y además inteligente e interesante; yo con mi cara de signo de interrogación en negritas y cursiva, le pregunté -¿cuál es el problema? Por supuesto que ella me fulminó con la mirada y puso una cara de confusión y seguro pensó: "esta tonta no ha puesto ni tantita atención a todo lo que yo he dicho", poniendo los ojos en blanco ella respondió con otra pregunta -¿Cómo qué cual es el problema? ¿Qué se piensa el que soy?

Después de su respuesta, pero sobre todo de sus gestos, no contesté nada y me limité a sonreírle y negar o asentir cuando ella esperaba que lo hiciera.

En ese momento me di cuenta que no para todas las chicas las relaciones significan lo mismo y que tal vez seamos muy pocas (las que lo aceptamos, porque todas las queremos) las que estamos a favor de las relaciones que solo son físicas, claro, siempre y cuando las dos partes estén de acuerdo. En este punto es donde me cuestiono ¿por qué algunos hombres piensan que primero hay que conquistarnos aunque no tengan la mínima intención de querer algo serio que vaya más allá que un acostón? Eso sí es una canallada, pero si son claros desde un principio, no hay problema alguno, podemos (puedo) decir que sí en cualquier momento y en cualquier lugar, siempre y cuando el susodicho nos atraiga.

No siempre buscamos lo mismo en las personas. Habrá algunas a las que decidas querer; aunque mi novio diga que amar es cuestión de decisión, habrá personas a las que amarás sin siquiera quererlo y hay otras con las que solo te interesa pasar un buen rato (se supone que con todas nos interesa pasar un buen rato, pero saben a que me refiero)…

La mayoría de las mujeres que conozco (algunas excepciones como mi amiga la del otro día) tienen esto muy claro, el asunto es que lo comprendan ellos, a nosotras nos van bien las relaciones que radican simple y puramente en la atracción física, esas relaciones sin compromiso en las que la única llamada que esperas es la que te hacen para ponerse de acuerdo de cómo cuando y donde, esas relaciones en las que no piensas con quien o en donde estará ¡porque te tiene sin cuidado! Solo piensas en el momento en que se entregarán el uno al otro sin importar que el mundo se acabe en ese instante, esas relaciones en las que ni tu mejor amiga conoce al susodicho y tu familia ni siquiera sabe de su existencia, las relaciones donde no hay celos ni enojos… ¡ay, esas relaciones!

Con cada sujeto que conoces y te atrae existe una relación de cuentos de hadas en potencia, pero a veces basta con la primer cita para decidir si es solo algo físico o va más allá.

Según mi experiencia, que no tiene que ser por nada la experiencia de las demás, el primer beso es el mejor indicador de lo que será la relación, independientemente si se da en la primer cita o no. Y es que el beso lo define todo, cuando das y recibes un beso, el contacto de tus labios con los del hombre en cuestión se convierte en la primer intimidad que desencadena una serie de reacciones químicas que genera emociones, sensaciones, sentimientos, etc. Cuando besamos vemos, olemos, sentimos al otro y en ese proceso nuestro cerebro se activa. Ese primer beso puede ser la puerta al sexo y al enamoramiento, estos dos pueden ir juntos pero el primero sin el segundo es como la Sección Amarilla, “sí funciona y funciona muy bien”.

Si ustedes están solteritas, buscan a su media naranja y tienen algunos prospectos, pónganse a besar, eso les permitirá averiguar si tienen una buena “reacción química” ya sea para enamorarse o solo para acostarse ¡dense chance! Los besos también ayudan a mejorar la circulación y la dentadura, si buscan una sonrisa perfecta ¡besen, besen, besen! (no aplica para los dientes chuecos).

Mientras descubren las intenciones de los hombres con los que salen, no dejen de besarlos, los besos se convierten en adicción y ¡pum! de pronto surge el amor romántico, su cerebro enloquece y ustedes necesitarán de esa droga que las tendrá contentas.

Sugerencia: en caso de que algún sapo solo busque acostarse con ustedes…
¡prueben! Seguro que les gustará.

martes, 8 de septiembre de 2009

SOY ÑOÑA... Y QUÉ?

Pues qué les digo? Este tema es un poco complicado para mí, por que la verdad la verdad aunque sueñe muy ñoña y aburrida, los hombre sólo han tenido tres intenciones conmigo:

1. No les intereso y/o no me interesan para nada, es decir las relaciones "x" en las que se interactúa con ellos por necesidad, pero nada más, por ejemplo en el trabajo, cuando no pasa de un "hola y un "adiós".

2. Los amigos que he llegado a tener, que te tratan como un compañero, sales en grupo con ellos la mayoría de las veces, te hablan de las mujeres que les gustan, no les importa cuando estás y se les tuerce el cuello con cualquier muchachona buenona que pasa por la calle y por ningún motivo te invitan un chicle.

3. La tercera clasificación es para las relaciones, en este caso siempre me han tomado en "serio". Digo, no para casarse, pero jamás me han hecho una "propuesta indecorosa" ni nada, ni siquiera sé cómo se dice o qué se responde en esos casos jajaja.

Siempre he pasado por las etapas tradicionalmente aceptadas: lo conoces, se coquetean, sales, se vuelven amigos, te tratan de impresionar, tienen detalles, te besan, son novios, y dura algo de tiempo...

Digo, en ocasiones todo se queda en "lo conoces" o en "se coquetean" una que otra vez en "se vuelven amigos", pero nunca he sentido que me tiren la onda y sólo me quieran para pasar el rato!

Después de mucho pensar, y pensar si soy rara, tengo una teoría (ya ven que eso junto con las técnicas es lo mío). Yo no sé pero tal vez los hombres tienen un "radar" integrado con el que captan hondas que les indican con que mujeres "hay chance" y quienes son muy "ñoñas" como miguelita!!

Me siento muuuy ñoña, ya lo mencioné??

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Amor con amor se paga, lo demás con dinero

Qué difícil es hablar del dinero cuando apenas tengo el gusto. A pesar de que desde que nací lo conozco, supe para que servía, pero no cuanto costaba tenerlo.

Y es que sin lugar a dudas, hay dos cosas que son obvias y que todos sabemos del dinero:

· Que no importa cuantos problemas nos traiga, la mayoría son resueltos con el mismo.
· Y que si eres un mortal común, sabes lo difícil que es ganarlo y mantenerlo.

(Hubiera mencionado que el dinero no da la felicidad, pero no quiero basarme en ideas y teorías que no están del todo comprobadas)

¿Y será cierto eso de que la felicidad, no la da el dinero?

Hasta la fecha el dinero me ha aportado más tranquilidad y gustos, pero no me he medido en el Feliciometro.

Lo que si es que desde que cuento con un empleo y percibo mi lana, (dejé de ser estudiante y de recibir todos los privilegios de descuentos y múltiples consideraciones en las entradas a museos, teatros, viajes por autobús etc..; el soporte de papá y mamá, bueno sólo a veces es cambio para el camión o para la gasolina, y dos o tres broncas con deudas), tengo más responsabilidad de asegurar que ese dinerito vaya a donde corresponda.

Si, definitivamente ha cambiado mi modus vivendi, pero no siento que sea el factor principal a considerar en la felicidad de la que gozo.

El cambio más radical lo viví en la relación con mi novio: no creo que soy más feliz, pero desde que ambos aportamos a los gastos de las diversiones y "convivencias" , éstas son más frecuentes y pues si, la verdad que si estamos más contentitos; pero me mantengo firme en que no es felicidad completa, porque también resultan problemas a la hora de quien cubrirá los gastos, por lo que se compensa y esa felicidad se opaca por la responsabilidad de cumplir con nuestro presupuesto (nos sale lo codo!!!).

Aun recuerdo cuando podíamos estar horas en un parque (digo esto es una anécdota, tampoco éramos tan miserables), donde la banquitas tienen techito: esperar debajo hasta que pasara la lluvia mientras nos terminábamos un vaso alto de café de día del Starbucks; con abrazos y arrumacos pasábamos el frío y teníamos conversaciones interminables no teniendo otra opción (y no contemplábamos otra opción, porque simplemente no nos hacia falta).

Aún pasamos ratos muy agradables que superan profundamente aquellos tiempos, y que tampoco se han alejado tanto, pero ahora compartimos gastos y gustos un poco más exigentes ($$$$$). Además, si de por si una es gastalona, eso de alivianarse tan fácil, pues nada más no resulta.

Afortunadamente y sinceramente (para envidia de muchas), no lidio con un tacaño y eso ayuda mucho a no pelear por mantener nuestro presupuesto al margen y he de confesar que la que más enoja soy yo, porque destino mi dinero sin pensar en tonterías y no en buenos gustos (y claro que me avergüenza un poco). Los enojos no son porque pagué, o pagué demás; es tan sólo que no es padre cuando no controlas el gasto, porque me enojo en común, tanto en sus despilfarres como en los míos.

Creo que en el tiempo de las abuelas, donde hasta los huevos que ponía la gallina eran del hombre que mandaba en la casa, ya pasó; actualmente, gozamos de las mismas oportunidades para hacernos de nuestro patrimonio; por lo tanto el cuidar nuestros ingresos también debe ser con más responsabilidad.

Para el tiempo de mi madre, las mujeres empezaron a hacerse de sus cosas, y de verdad eran solo suyas, pues no era un capital capaz de sostener a una familia; los maridos decían: -"lo que gana ella, es para ella".- (ese era el estado ideal!!!)

En nuestros tiempos amigas, sinceramente, pocos son los "princesos" que pueden sostener por completo una relación, y más cuando las "princesas" se han vuelto más exigentes, por lo que el "FIFTY-FIFTY" me ha funcionado, y se ha ido ajustando a un "SEVENTY-THIRTY", porque, aun y cuando una tenga esas ideas, que bonito es que los hombres conserven esa tradición de quererte consentir;) (es cuando me enojo... por lo detalles más que por el abuso, lo "nenas" nunca se nos va a quitar...)

Eso si, cuidado cuando el balance es de "ONE HUNDRED-ZERO", porque el que paga manda y dispone; por otro lado en los peores casos, no manda ni dispone y sí es explotado. Actualmente hay cada gañan abusador o vividora y cada mensa o bruto!!!

Cuando las personas perciben tus buenas intenciones, pagas cuando quedas, aportas por consideración, no hay porque desconfiar. Lo mejor es pensar que el dinero no es más que el medio para facilitar la vida. (aunque advierto los entripados SEGUIRÁN EXISTIENDO por la tendencia a la baja de los detalles)

EL AMOR CON AMOR SE PAGA Y LO DEMÁS CON DINERITO

¿Por cuál votas?

Siempre he sido una chica que defiende la igualdad de las mujeres y sí, la igualdad incluye cuentas parejas. No es que tenga que haber una discusión por quien paga más o quien menos, más bien va en otro sentido. Tú también sales con ellos ¿por que no invitarlos tú?

Gastemos parejo, me siento bien pagando y creo firmemente que es lo justo. A todos nos queda claro que la época en la que vivimos no es la mejor, que con el dinero que ganamos a veces no alcanza ni para nosotros, suponemos que con todos pasa igual, por eso debemos votar por una igualdad en gastos, por esa reciprocidad, por unas por otras, así todo es más fácil, en la pareja hay dos, los dos se divierten ¡gastemos los dos!

Si antes estaba a favor de gastar igual, ahora creo que es indispensable que el gasto sea compartido. Chicas: si van al cine y él compra los boletos ¡caramba! tú las palomitas, hay que tener esa iniciativa, seguramente ellos se sentirán más aliviados.

Hasta aquí todo suena lindo, uno pagando ¡claro! “La mujer de onda”… a pesar de eso (y mi hermano dirá que soy una incongruente) aunque no tengo problema alguno por pagar la mitad de los gastos e incluso más, prefiero que me paguen y ya aprendí a no quejarme por ello. Siendo yo la primera en votar por la igualdad, debo confesar que es más rico cuando te consienten y te invitan todo.

No estoy cambiando de bando, pero para mí, al no tener problemas con esas cuestiones de dinero, es muy padre que el susodicho lo sepa y aún así quiera pagar él, no me estoy volviendo inconsciente y menos en esta época en que la crisis ha llegado a las relaciones de pareja, pero es muy padre no tener que preocuparte por el dinero, digo, tampoco ser una encajosa del demonio, pero que te inviten se siente bien...

Me promulgo a favor del gasto compartido, pero…

...salir con el novio, ir a cenar, a bailar, a tomar café, al cine, al museo, al hotel o a cualquier lugar que implique gasto y llegar a casa y darte cuenta que tu cartera se quedó esperando en tu cama…

¡No tiene precio! La sonrisa que se te dibuja en ese momento ¡vale oro!

Niños: ¡no lo hagan! Niñas: ¡no lo permitan!


Si el dinero, o más bien su repartición ha separado familias, ha ocasionado muertes y guerras ¿qué no podrá hacer en una pareja?

Hace tiempo, cuando los roles del hombre y la mujer estaban bien delimitados, el papel del dinero era obvio y bien comprendido por todos, el hombre trabajaba para ganarlo, la mujer cuidaba la casa y a los hijos, con lo que se ganaba el derecho de gozar de ese dinero. El hombre tenía que pagar, simplemente por que estaba "bien" y además... no había otra opción.

Pero eso de la "liberación femenina" nos ha salido muuuy caro (en el sentido literal), la repartición de los gastos ahora debe ser equitativa.

Niñas: ¿quién no ha oído? Hombres: ¿quién no ha dicho? "¡pus querían igualdad ¿no? o qué ¿sólo para lo que les conviene?

Y estoy de acuerdo, hasta cierto punto, hasta el punto en que recuerdo que a "las nenas del siglo XXI" aún nos gusta y conquista cuando ellos tienen la atención de pagar una invitación a salir.

Y es que, como le comentaba a un amigo, no es el hecho en sí mismo, sino la atención, ese interés sutil que demuestran con este detalle, entre muchos otros, claro; que te hace saber que para él eres especial, tanto como para compartir lo que tiene. Por eso, aunque suene del siglo antepasado, estoy convencida de que si desde las primeras citas el hombre en cuestión no tiene ni la intención de pagar un chicle ¡simplemente no es bueno! te está demostrando que no está interesado, que no puede ni quiere esforzarse para tener un detalle. Y sé que todas las mujeres valemos lo suficiente para que quién esté con nosotras tenga detalles. Pero bueno, después de la etapa de conquista y del "te bajo la luna y las estrellas, mamacita" llega la realidad...

Cuando se tiene una relación, o incluso cuando van varias citas, es muy justo contribuir en los gastos, pues como me dijeron por ahí: -¡cómo voy a pagarlo todo, ni que yo fuera el único que come o que se divierte! y la verdad es que no somos tan inconscientes, sabemos que las posibilidades económicas de la mayoría, no son de inmensa abundancia, y que aunque lo hemos buscado, aún no hemos encontrado al millonario que nos mantenga jajaja.

Ya en serio, creo que en una relación sana, donde ambas personas tienen ingresos, lo normal y correcto es que los gastos también sean divididos, y no sólo por "tener que", también por que nosotras nos sentimos más a gusto y powerful.

El conflicto, según yo, es por que ahora no hay una regla clara, como dije al principio, antes era 100% hombres-0% mujeres, ahora, bajo la premisa de que todo el mundo debería pagar cosas, ¿cómo saber qué es lo justo? ¿el 50/50? o ¿70/30? ¡eso es un misterio! y lo es por que para cada caso es y aplica diferente, yo misma estoy confundida al respecto... ¡¡¡ni siquiera tengo idea!!!

Sólo tengo un último par de comentarios: es HOORRIBLE cuando tu pareja te cobra ¡TODO! cuando lleva una cuenta tan exacta y minuciosa que parece que la relación es de negocios y no de amor. O de plano cuando matan el romanticismo al 1000% con algo como "no traigo pa'l hot... ¿te cais con la mita?”¡¡¡ No por favor!!! Niños: no lo hagan. Niñas: ¡No lo permitan!

martes, 1 de septiembre de 2009

Amor VS Dinero

Empezaré por contarles lo felices que éramos antes de que el dinero formara una parte esencial en nuestras vidas.

Nuestro noviazgo se basaba en el tiempo que pasábamos juntos, desde que salía el sol hasta que se metía. Sobrevivíamos con lo poco que nos daban nuestras madres para los pasajes y gastos de la escuela, tratábamos de no gastar mucho y ahorrar lo más posible para poder darnos el lujo de ir al cine los miércoles, obvio al 2x1, con botanas y bebidas de la tiendita de la esquina y de vez en cuando si bien nos iba palomitas y refresco para compartir, pero lo mejor de todo es que éramos completamente felices sin necesidad de algo más.

Sin dinero para comprar lujos, ni detalles, comidas y lugares costosos, teníamos justo lo indispensable para irla pasando y lo mejor de todo: teníamos mucho tiempo para convivir, valorábamos todos y cada uno de esos pequeños grandes detalles y mucho amor para darnos...

Hasta que aparecieron las responsabilidades y nos absorbió la realidad, empezamos a trabajar, con esto disminuyó considerablemente el tiempo que compartíamos juntos, ahora el dinero ya no era un impedimento para no asistir a cualquier lugar que se nos antojara como: restaurantes, cines, centros comerciales, hoteles, moteles, que el paseíto de fin de semana tipo luna de miel, que el acapulcazo por el puente de tal o tal fecha, que el regalo de cumpleaños, día del amor y la amistad, aniversario etc, etc, etc.

Y pues uno es débil y la verdad lo bueno gusta y es muy fácil que te empieces a acostumbrar, y lo peor de todo es cuando esos pequeños detalles que antes eran mucho ya no son tan buenos empiezas a querer más y más, y al parecer lo empecé a exigir cuando no me daban ese algo que yo quería y que me merecía... ¡ah! pero no sólo a mi me pasaba, a él también le gusto lo bueno, y no sólo eso sino que apareció un gran mal: "el egoísmo" conocido por los barrios bajos como "la codés" y ahora los pleitos eran por: "costo tanto y yo puse tanto, te toca pagar esto, yo ya pague lo otro, y no eso no, porque esta muy caro, y mucho más y mucho más.

¿Y amor?

Dice mi madre: " Cuando el hambre entra por la puerta el amor sale por la ventana"

Quizá tenga razón, yo pienso que el amor sigue y no se ha ido, pero el dinero ya forma una parte importante de nuestras vidas ¿Qué haríamos sin el dinero, ahora que ya lo conocemos?