"...una mentira puede ser una falsedad genuina o una verdad selectiva, exagerar una verdad o incluso la verdad..."
Con esta frase se puede comprender que las mentiras serán cualquier distorsión de la realidad (porque la realidad a veces dista mucho de la verdad, una realidad para cada quien) aunque esta forma de conceptuar la mentira también será la verdad para quien la redacta, y en ese momento la adoptó como verdad.
¿Y qué pasa cuando finges?
También es mentira el acto de la simulación o el fingir, en otras palabras, para mentir no se necesita decir palabra alguna, tan sólo simularla o fingir que no la conoces.
En toda mi vida he tenido la oportunidad de conocer de todo tipo de mentirosos, desde los compulsivos hasta los que te mienten por tu bien...( el bien que al criterio del mentiros@) Tal vez la magnitud de las mentiras es directamente proporcional al tamaño de la verdad, y la manera de descubrir esa realidad encubierta es lo que hará sufrir al (los) engañado(s).
En lo personal no me agradan las mentiras, ni me gustaría que se tome a la ligera pensar que las mentiras son más comunes que los tacos afuera del metro; aunque sabemos que es todo lo contrario, siempre sería mejor tomarlas como el último recurso al afrontar cualquier situación.
Me ha tocado conocer personas que reconocen más el esfuerzo del mentiroso por ser tan hábil al inventar respuestas (o preguntas) o situaciones, que aquel que se atreve a decir la neta como es,: quien no ha dicho algo como: "para que le dijo eso, mejor le hubiera dicho que... o mejor no hubiera dicho nada", "Bien, te viste muy hábil inventando eso..."; no digo no haberlo dicho nunca, pero si creo que es una mala costumbre que ya no es tan criticada y que ha roto muchos límites.
En nuestros días, un límite muy marcado que alienta a mentir, pero que a la vez permite verte hábil, es a quien diriges la mentira. No es lo mismo safarte de un problema con tu jefe en la oficina, que mentirle a tu "jefa" (la que te dio la vida), porque el grado de culpa es distinto, en el primero te viste "hábil" mientras que en el segundo probablemente, aunque sea por un rato, te sentirás culpable y dependiendo de la magnitud del engaño y si te agarran, el prójimo no lo verá con buenos ojos.
Eso sí, todos mentimos alguna vez en nuestra vida y aun así tenemos un sistema de selección de gente honesta y gente mentirosa; este sistema comprende y depende, a mi manera de verlo, en una sola cosa: los mentirosos son mentirosos (o se ganaron el título) porque los cacharon en una mentira (ovaciones por favor...) o una verdad que no supo demostrar; tal vez sea evidente, pero el mentiroso no tuvo la habilidad de aplicar elementos que convencieran al engañado o simplemente tuvo un mal día y se le olvidó que había inventado algo que lo hace contradecirse después; nótese que no estoy contemplando las veces que las personas mienten, sino las veces que son descubiertas para calificarlos con tan "feo" adjetivo, (Que miedo encontrarse con alguien a quien nunca descubres por sus habilidades, o también estará cañón aquel pobre al que por no tener la práctica de hacerlo, lo cachan en el debut: como al perro de la tía Cleta... no ladraba y el día que ladró le rompieron la jeta...)
Los límites siempre se han impuesto para mantener a raya al mentiroso, desde proverbios hasta leyes que castigan el injurio o el levantar falsos testimonios (porque aunque esté implícito, hay que mencionar que inventar versiones nuevas y remasterisadas de acontecimientos que nunca pasaron, también es mentir); esta es sin duda la mentira más maléfica de todas, esa inventada con el único propósito de hacerte daño: si debe ser "feito" que tu vecina diga que eres bruja hechicera y te manden de inmediato a la hoguera (parte de las mentiras TOP del siglo XVIII).
La religión jugó un papel importante durante muchos años, prometiendo desde el pecado venial, hasta el infierno (dependiendo la mentirota) a aquel que lo hiciera; por cuestiones de evolución en las ideas, ya no es de tanta efectividad pensar que estamos jugando con la dirección del hogar eterno que tendremos cuando nos llegue la hora de partir.
Sin embargo, aún cuando estas medidas ya no sean efectivas para el control del mentiroso en nuestros días dentro de la sociedad, sí y en definitiva, el control está en los valores que nos inculcan desde enanos (aunque las mamás/papás se contradecían a veces y te mandaban a contestar: "Dice mi mamá/papá que no está"...)
Aquí un ejemplo de las mentiras más "cajetas" que he escuchado:
"Mi Barney, tiene un botón que si aprieto, hace que se vuelva grande y que juegue conmigo, pero sólo puedo verlo yo..."
Mi vecina a los 6 años
"Mi papá tiene un Ferrari , sólo que no viene por mi en el porque sólo es para los fines de semana..."
Compañera de la primaria, con problemas económicos graves
"¿Y esas inyecciones para quien son mamá?, -Jane son para mi, no te preocupes -"
Mi mamá ocultando que me iban a agujerar mis pompas.
"No es posible que hayas salido tan tarde, estoy aquí desde hace una rato y no me pelas, lo mejor será que ya no andemos"
Una de mis mejores amigas aplicando el primer pretexto que encontró para dejar a su novio (llevaba días pensando como hacerle)
"No, no me molesta, de verdad"
Otra de mis mejores amigas, negando que se siente incómoda,
(al otro día te enteras con lujo de detalle lo mal que se sentía, llamémosla "prudente")
"No me puse nada en mis pompas"
Famosa prima mía de la que espero no lea esto.
"Si, que bueno que bajes de peso, lo importante es que te sientas bien tú y lo notes tu primero: ¿Ya lo estás notando verdad?
Adoro a mis amigas!!!
Con esta frase se puede comprender que las mentiras serán cualquier distorsión de la realidad (porque la realidad a veces dista mucho de la verdad, una realidad para cada quien) aunque esta forma de conceptuar la mentira también será la verdad para quien la redacta, y en ese momento la adoptó como verdad.
¿Y qué pasa cuando finges?
También es mentira el acto de la simulación o el fingir, en otras palabras, para mentir no se necesita decir palabra alguna, tan sólo simularla o fingir que no la conoces.
En toda mi vida he tenido la oportunidad de conocer de todo tipo de mentirosos, desde los compulsivos hasta los que te mienten por tu bien...( el bien que al criterio del mentiros@) Tal vez la magnitud de las mentiras es directamente proporcional al tamaño de la verdad, y la manera de descubrir esa realidad encubierta es lo que hará sufrir al (los) engañado(s).
En lo personal no me agradan las mentiras, ni me gustaría que se tome a la ligera pensar que las mentiras son más comunes que los tacos afuera del metro; aunque sabemos que es todo lo contrario, siempre sería mejor tomarlas como el último recurso al afrontar cualquier situación.
Me ha tocado conocer personas que reconocen más el esfuerzo del mentiroso por ser tan hábil al inventar respuestas (o preguntas) o situaciones, que aquel que se atreve a decir la neta como es,: quien no ha dicho algo como: "para que le dijo eso, mejor le hubiera dicho que... o mejor no hubiera dicho nada", "Bien, te viste muy hábil inventando eso..."; no digo no haberlo dicho nunca, pero si creo que es una mala costumbre que ya no es tan criticada y que ha roto muchos límites.
En nuestros días, un límite muy marcado que alienta a mentir, pero que a la vez permite verte hábil, es a quien diriges la mentira. No es lo mismo safarte de un problema con tu jefe en la oficina, que mentirle a tu "jefa" (la que te dio la vida), porque el grado de culpa es distinto, en el primero te viste "hábil" mientras que en el segundo probablemente, aunque sea por un rato, te sentirás culpable y dependiendo de la magnitud del engaño y si te agarran, el prójimo no lo verá con buenos ojos.
Eso sí, todos mentimos alguna vez en nuestra vida y aun así tenemos un sistema de selección de gente honesta y gente mentirosa; este sistema comprende y depende, a mi manera de verlo, en una sola cosa: los mentirosos son mentirosos (o se ganaron el título) porque los cacharon en una mentira (ovaciones por favor...) o una verdad que no supo demostrar; tal vez sea evidente, pero el mentiroso no tuvo la habilidad de aplicar elementos que convencieran al engañado o simplemente tuvo un mal día y se le olvidó que había inventado algo que lo hace contradecirse después; nótese que no estoy contemplando las veces que las personas mienten, sino las veces que son descubiertas para calificarlos con tan "feo" adjetivo, (Que miedo encontrarse con alguien a quien nunca descubres por sus habilidades, o también estará cañón aquel pobre al que por no tener la práctica de hacerlo, lo cachan en el debut: como al perro de la tía Cleta... no ladraba y el día que ladró le rompieron la jeta...)
Los límites siempre se han impuesto para mantener a raya al mentiroso, desde proverbios hasta leyes que castigan el injurio o el levantar falsos testimonios (porque aunque esté implícito, hay que mencionar que inventar versiones nuevas y remasterisadas de acontecimientos que nunca pasaron, también es mentir); esta es sin duda la mentira más maléfica de todas, esa inventada con el único propósito de hacerte daño: si debe ser "feito" que tu vecina diga que eres bruja hechicera y te manden de inmediato a la hoguera (parte de las mentiras TOP del siglo XVIII).
La religión jugó un papel importante durante muchos años, prometiendo desde el pecado venial, hasta el infierno (dependiendo la mentirota) a aquel que lo hiciera; por cuestiones de evolución en las ideas, ya no es de tanta efectividad pensar que estamos jugando con la dirección del hogar eterno que tendremos cuando nos llegue la hora de partir.
Sin embargo, aún cuando estas medidas ya no sean efectivas para el control del mentiroso en nuestros días dentro de la sociedad, sí y en definitiva, el control está en los valores que nos inculcan desde enanos (aunque las mamás/papás se contradecían a veces y te mandaban a contestar: "Dice mi mamá/papá que no está"...)
Aquí un ejemplo de las mentiras más "cajetas" que he escuchado:
"Mi Barney, tiene un botón que si aprieto, hace que se vuelva grande y que juegue conmigo, pero sólo puedo verlo yo..."
Mi vecina a los 6 años
"Mi papá tiene un Ferrari , sólo que no viene por mi en el porque sólo es para los fines de semana..."
Compañera de la primaria, con problemas económicos graves
"¿Y esas inyecciones para quien son mamá?, -Jane son para mi, no te preocupes -"
Mi mamá ocultando que me iban a agujerar mis pompas.
"No es posible que hayas salido tan tarde, estoy aquí desde hace una rato y no me pelas, lo mejor será que ya no andemos"
Una de mis mejores amigas aplicando el primer pretexto que encontró para dejar a su novio (llevaba días pensando como hacerle)
"No, no me molesta, de verdad"
Otra de mis mejores amigas, negando que se siente incómoda,
(al otro día te enteras con lujo de detalle lo mal que se sentía, llamémosla "prudente")
"No me puse nada en mis pompas"
Famosa prima mía de la que espero no lea esto.
"Si, que bueno que bajes de peso, lo importante es que te sientas bien tú y lo notes tu primero: ¿Ya lo estás notando verdad?
Adoro a mis amigas!!!
Lo acabo de reeler y me encantó nuevamento... esta es la mejor entrada que has publicado, lástima que haya sido la última!
ResponderEliminarSigue escribiendo!