Qué difícil es hablar del dinero cuando apenas tengo el gusto. A pesar de que desde que nací lo conozco, supe para que servía, pero no cuanto costaba tenerlo.
Y es que sin lugar a dudas, hay dos cosas que son obvias y que todos sabemos del dinero:
· Que no importa cuantos problemas nos traiga, la mayoría son resueltos con el mismo.
· Y que si eres un mortal común, sabes lo difícil que es ganarlo y mantenerlo.
(Hubiera mencionado que el dinero no da la felicidad, pero no quiero basarme en ideas y teorías que no están del todo comprobadas)
¿Y será cierto eso de que la felicidad, no la da el dinero?
Hasta la fecha el dinero me ha aportado más tranquilidad y gustos, pero no me he medido en el Feliciometro.
Lo que si es que desde que cuento con un empleo y percibo mi lana, (dejé de ser estudiante y de recibir todos los privilegios de descuentos y múltiples consideraciones en las entradas a museos, teatros, viajes por autobús etc..; el soporte de papá y mamá, bueno sólo a veces es cambio para el camión o para la gasolina, y dos o tres broncas con deudas), tengo más responsabilidad de asegurar que ese dinerito vaya a donde corresponda.
Si, definitivamente ha cambiado mi modus vivendi, pero no siento que sea el factor principal a considerar en la felicidad de la que gozo.
El cambio más radical lo viví en la relación con mi novio: no creo que soy más feliz, pero desde que ambos aportamos a los gastos de las diversiones y "convivencias" , éstas son más frecuentes y pues si, la verdad que si estamos más contentitos; pero me mantengo firme en que no es felicidad completa, porque también resultan problemas a la hora de quien cubrirá los gastos, por lo que se compensa y esa felicidad se opaca por la responsabilidad de cumplir con nuestro presupuesto (nos sale lo codo!!!).
Aun recuerdo cuando podíamos estar horas en un parque (digo esto es una anécdota, tampoco éramos tan miserables), donde la banquitas tienen techito: esperar debajo hasta que pasara la lluvia mientras nos terminábamos un vaso alto de café de día del Starbucks; con abrazos y arrumacos pasábamos el frío y teníamos conversaciones interminables no teniendo otra opción (y no contemplábamos otra opción, porque simplemente no nos hacia falta).
Aún pasamos ratos muy agradables que superan profundamente aquellos tiempos, y que tampoco se han alejado tanto, pero ahora compartimos gastos y gustos un poco más exigentes ($$$$$). Además, si de por si una es gastalona, eso de alivianarse tan fácil, pues nada más no resulta.
Afortunadamente y sinceramente (para envidia de muchas), no lidio con un tacaño y eso ayuda mucho a no pelear por mantener nuestro presupuesto al margen y he de confesar que la que más enoja soy yo, porque destino mi dinero sin pensar en tonterías y no en buenos gustos (y claro que me avergüenza un poco). Los enojos no son porque pagué, o pagué demás; es tan sólo que no es padre cuando no controlas el gasto, porque me enojo en común, tanto en sus despilfarres como en los míos.
Creo que en el tiempo de las abuelas, donde hasta los huevos que ponía la gallina eran del hombre que mandaba en la casa, ya pasó; actualmente, gozamos de las mismas oportunidades para hacernos de nuestro patrimonio; por lo tanto el cuidar nuestros ingresos también debe ser con más responsabilidad.
Para el tiempo de mi madre, las mujeres empezaron a hacerse de sus cosas, y de verdad eran solo suyas, pues no era un capital capaz de sostener a una familia; los maridos decían: -"lo que gana ella, es para ella".- (ese era el estado ideal!!!)
En nuestros tiempos amigas, sinceramente, pocos son los "princesos" que pueden sostener por completo una relación, y más cuando las "princesas" se han vuelto más exigentes, por lo que el "FIFTY-FIFTY" me ha funcionado, y se ha ido ajustando a un "SEVENTY-THIRTY", porque, aun y cuando una tenga esas ideas, que bonito es que los hombres conserven esa tradición de quererte consentir;) (es cuando me enojo... por lo detalles más que por el abuso, lo "nenas" nunca se nos va a quitar...)
Eso si, cuidado cuando el balance es de "ONE HUNDRED-ZERO", porque el que paga manda y dispone; por otro lado en los peores casos, no manda ni dispone y sí es explotado. Actualmente hay cada gañan abusador o vividora y cada mensa o bruto!!!
Cuando las personas perciben tus buenas intenciones, pagas cuando quedas, aportas por consideración, no hay porque desconfiar. Lo mejor es pensar que el dinero no es más que el medio para facilitar la vida. (aunque advierto los entripados SEGUIRÁN EXISTIENDO por la tendencia a la baja de los detalles)
EL AMOR CON AMOR SE PAGA Y LO DEMÁS CON DINERITO
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Amor con amor se paga, lo demás con dinero
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Amiga, ayúdame! cómo conseguir el equilibrio perfecto, para no ser ni una vividora, ni una mensa!!! Hay veces que me siento de las dos formas!!!! =(
ResponderEliminarHablas de "aquellos" tiempos en los que hasta los huevos eran de los hombres...
ResponderEliminar¿pos si no de quién?